Análisis · Fotoperiodismo · Agosto 2026
La foto más conocida de René Burri es el retrato del Che Guevara fumando un habano en su despacho del Ministerio de Industria de La Habana, en 1963. Este artículo usa esa sesión, y otra imagen suya igual de estudiada, Men on a Rooftop (São Paulo, 1960), para explicar cómo leer una imagen periodística más allá de lo que muestra el encuadre.
Burri fue fotógrafo de Magnum durante cerca de sesenta años, con trabajos que van de conflictos armados a retratos de artistas y líderes políticos. Que se le recuerde sobre todo por esta única fotografía es algo que él mismo comentaba con cierta ironía.

La sesión del Che
En 1963 viaja a La Habana por encargo de la revista Look, acompañando a la periodista norteamericana Laura Berquist, a quien el Che ha invitado tras conocerla en Nueva York a finales de 1962. Al llegar al despacho pide abrir las persianas para tener más luz; el Che responde que no hace falta.
La sesión es tensa desde el principio. En un momento dado, el Che lo mira fijamente y, pasando un dedo alrededor de su garganta, le advierte que si lo pilla con Andrew Saint-George le cortará el cuello. Saint-George había sido fotógrafo de Magnum y había retratado al Che en Sierra Maestra años antes; después había empezado a pasar información a la inteligencia estadounidense, y el propio Che lo sospecha.
Con ese ambiente y sin haber podido abrir las persianas, toma las fotografías durante más de dos horas. Una de ellas, con el habano en la boca y la mirada de lado, se convertirá en una de las imágenes más reproducidas del siglo XX.
Cómo leer una imagen periodística
El ambiente de la sesión
Las persianas cerradas y la amenaza a cuenta de Saint-George no aparecen en la fotografía final, y tampoco la tensión que no baja en toda la tarde. Todo eso pesa en la imagen tanto como el propio humo del habano, aunque quien la mira después no tenga manera de saberlo. Merece la pena buscar esa información antes de sacar conclusiones sobre la actitud de alguien en una foto de prensa, sobre todo cuánto acceso tuvo el fotógrafo y cuánto duró la sesión. Esos datos suelen aparecer en los créditos ampliados de las agencias o en las entrevistas al propio fotógrafo, y ahí es donde se entiende de verdad cómo se consiguió la imagen.
Comparte aquel viaje a Cuba con Henri Cartier-Bresson, que también está allí para Magnum, aunque encargado por Life mientras Burri trabaja para Look. Al enseñarle las fotos del Che, Cartier-Bresson las califica de brillantes; según contó Burri en varias entrevistas, sale al pasillo lanzando un grito de satisfacción que el propio Cartier-Bresson llega a oír, y al preguntarle qué pasa, Burri le resta importancia sin dejar de hacer lo suyo. Trabajar dentro de Magnum, con Cartier-Bresson revisando personalmente cada contacto que volvía de un encargo, tenía ese punto de tensión constante.

Lo formal y lo anecdótico
Burri decía que lo importante en esa fotografía era el humo, la manera en que el cigarro creaba volumen y atmósfera en un despacho con poca luz. Que el retratado fuera el Che le resultaba casi circunstancial. El humo y la forma en que repartía la escasa luz del despacho habrían resuelto igual de bien la imagen con cualquier otro retratado en esa misma silla. Un ejercicio sencillo para comprobarlo con cualquier foto de prensa es tapar mentalmente quién aparece y fijarse solo en la luz y el encuadre. Si la imagen sigue funcionando sin saber de quién se trata, lo que la sostiene es la construcción formal, no la identidad del retratado.
La selección como argumento
A lo largo de más de cincuenta años cubriendo el conflicto de Suez, la construcción del Muro de Berlín y las guerras de Vietnam, Camboya y Líbano, nunca publicó una fotografía de un cadáver. En el desierto egipcio llegó a ver la mano ennegrecida de un cuerpo asomando entre la arena, y tampoco disparó esa vez. Sus imágenes de conflicto transmiten la magnitud de lo que ocurría sin recurrir nunca al cadáver como recurso.
En el despacho de La Habana expone ocho rollos de película a lo largo de esas dos horas, y la imagen que terminará siendo icónica sale de una elección posterior, hecha en la mesa de contactos. Cuando una agencia da acceso a esas hojas de contactos, algo que Magnum hace con bastante material de sus fotógrafos, se puede ver qué otras tomas se descartaron, y ese descarte cuenta tanto como la imagen elegida.

Cuando el significado llega después
La foto del Che apareció primero en un formato pequeño, ocupando apenas un octavo de página dentro de un reportaje de Look. Tardó años en hacerse conocida, y no fue ganando fama hasta la ejecución de Guevara, en octubre de 1967. Algo que, según sus propias palabras, nunca le preocupó especialmente. El significado de esa imagen se fue construyendo después, con los usos que fue teniendo y con el peso histórico que Guevara llegó a tener como figura. Buscar la fecha y el formato de la primera publicación de una foto que hoy parece icónica suele dar una sorpresa, porque casi siempre empezó pequeña, rodeada de mucho más texto que imagen.
Mirar desde otro ángulo
Una de las imágenes más estudiadas de Burri, aparte del retrato del Che, es Men on a Rooftop, hecha en São Paulo en 1960 por encargo de la revista alemana Praline. Muestra la avenida Paulista recorrida por la multitud a pie y en coche, mientras un grupo de hombres, en un tejado, mira hacia abajo.
La capta desde un edificio todavía más alto. No conoce a esos hombres, que aparecen en la terraza mientras él ya dispara desde el edificio de al lado. Desde esa posición, quedan entre la cámara y la calle y funcionan como un observador intermedio dentro del propio encuadre, metiendo en un solo plano una distancia social que en la vida real habría sido imposible de fotografiar desde otro ángulo. Fijarse en la altura y el ángulo desde el que está tomada una fotografía de prensa, y preguntarse qué queda fuera de encuadre por esa posición, es un ejercicio que sirve igual con la imagen de un gran fotoperiodista que con una foto suelta del periódico local.
En el despacho del Che ese margen de maniobra no existía. Las persianas seguían cerradas y el espacio para moverse era el que el propio Guevara permitía.
El archivo
En junio de 2013, un año antes de morir, confió su archivo al Museo del Elíseo de Lausana, donde se creó la Fundación René Burri. El archivo reúne más de 30.000 fotografías entre positivos, negativos y hojas de contactos. Entre ellas está el original del retrato del Che, que él mismo calificó como la mejor imagen que se le hizo a Guevara.
Además del material de esos conflictos, el archivo guarda décadas de trabajo en ciudades latinoamericanas que estaban cambiando muy rápido, como aquel São Paulo de 1960 donde hizo Men on a Rooftop.

¿Cuál es esa fotografía tuya que, mirada con más contexto, cuenta más de lo que parece a primera vista? Cuéntamelo en los comentarios.
Referencias: René Burri, obra completa (Phaidon) · Magnum Photos, archivo René Burri · Hans-Michael Koetzle, René Burri: One Hundred Photographs (Phaidon, 2014)
Análisis · Fotoperiodismo · raulgorta.com
Deja un comentario